Agosto 14, 2022

    Atenas es una de las ciudades más antiguas del mundo. Cuna de la democracia y la filosofía, su evolución cultural sentó las bases de la sociedad en la que vivimos. La capital griega nos ofrece una gran riqueza arqueológica con lugares cargados de historia y mitología. Un destino turístico ineludible para descubrir las raíces del pensamiento del mundo occidental.

    Por Nuria Araguás y A.B.S. 
    Fotos ©evasión

    La historia de Atenas se extiende más de 3000 años. Según la mitología, debe su nombre en honor a la diosa Atenea, que se coronó defensora de la ciudad, tras vencer a Poseidón en una pugna por la que el ganador sería el patrón de los atenienses. A grandes rasgos, en el 1400 a.C., era micénica, Atenas poseía una fortaleza situada en una colina, la Acrópolis, que se eleva 156 metros sobre el nivel del mar y que hoy en día podemos ver desde distintas partes de la ciudad. En el primer milenio a. C. se erigió ciudad principal de la antigua Grecia y se instituyó centro de la literatura, la filosofía y las artes. Durante el siglo V a. C. entre invasiones y guerras tuvo un gran auge de la mano de Pericles, que destinó cuantiosas sumas de dinero a la construcción de obras públicas, entre ellas, la remodelación de la Acrópolis, el Templo de Atenea Niké, el Erecteion y la obra cumbre y símbolo de la ciudad, el Partenón. Esta poderosa ciudad-estado nació junto al desarrollo marítimo del puerto de El Pireo, donde artistas, escritores y eruditos sentaron pensamientos e ideas entre las que se halla el concepto de “democracia”. Fueron años también de importantes confrontaciones bélicas, como las Guerras Médicas contra los persas y la Guerra del Peloponeso contra Esparta. Al ser derrotada por Esparta en el año 431 a. C. y tras la conquista romana, entró en decadencia. Estas contribuciones de Atenas al pensamiento de su época tuvieron una gran influencia en el desarrollo de toda Grecia, de Roma y de la cultura occidental. El fin de la Era Clásica se sitúa en el año 529 a.C., con el cierre de las escuelas de filosofía. 

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    Acrópolis

    En la edad Media, entre los siglos XIII y XV la ciudad fue invadida varias veces, cayendo finalmente en 1456 en manos del Imperio otomano. En 1687, sufrió un ataque veneciano responsable de la destrucción del Partenón, que había sido convertido en polvorín por las autoridades turcas. Tras la Guerra de la Independencia Griega (1821-1829), Atenas pasó a formar parte del nuevo Estado griego, y fue nombrada oficialmente capital de Grecia el 18 de septiembre de 1834.

    El 22 de septiembre de 2021 volamos Madrid-Santorini en el que fue uno de los últimos vuelos directos de la temporada a la isla. Recorreríamos durante 7 días las islas de Santorini, Paros y Antíparos. El destino quiso que finalmente la aventura durara tres días más de lo programado, teniendo que pernoctar en la capital griega. La pérdida del avión Atenas-Madrid a consecuencia del retraso de un ferry debido a la mala mar, nos permitió conocer tan bella e interesante ciudad.

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    Catedral

    En este artículo hablaremos de Atenas y dejaremos para el próximo número las islas mencionadas, que aunque fueron el primer y único destino, en su conjunto resultó ser una excelente combinación. Como consecuencia, se ha de planificar con tiempo suficiente las conexiones con los ferry procedentes de las islas. En www.grecotour.com tenéis toda la información y gestión en la organización del viaje por Grecia.

    Nos alojamos en el Hotel Central situado en la calle Apollonos 21, que tiene una excelente ubicación. Se halla a 6 minutos a pie de la estación de metro, a 9 minutos a pie de la Plaza Sintagma y a 1 km de la Acrópolis. Desde la terraza-restaurante, goza de unas espectaculares perspectivas de la Acrópolis. La llegada del atardecer nos deleitó con una maravillosa puesta de sol sobre los restos arquitectónicos, que al ir iluminándose lentamente nos dejaron múltiples y fascinantes imágenes. El conjunto de ruinas sobre la ciudad nos hechizó y sin poder apartar la vista cenamos ahí mismo…dónde mejor…

    Salimos a pasear por los alrededores del hotel, en pleno barrio de Plaka, el más antiguo de Atenas en el que nos perdimos por sus laberínticas y animadas calles de numerosos comercios y restaurantes. Nos topamos con la magnífica Catedral Metropolitana, la iglesia ortodoxa más grande e importante y sede del obispo. Cercana, una pequeña ermita de mármol abovedada con mezcla estilos románico y bizantino embellece la plaza Mitropolis. Se trata de la antigua catedral, contigua a la nueva. Terrazas de restaurantes y cafeterías rodean tan enigmático templo.

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    Monte Licabetto

    Caminamos por la calle Kapnikareas, en la que encontramos encajonada entre edificios y escaparates, otra antigua y pequeña iglesia ortodoxa de origen bizantino. En la oscuridad, resulta conmovedora. Dejándonos llevar por la calle Adrianou, llegamos a la bulliciosa Plaza de Monastiraki. Esta gran plaza nos presenta varios planos: una bonita iglesia bizantina, ruinas griegas y romanas y una antigua mezquita que encontramos iluminada. La composición resulta extraordinaria. Varios tenderetes de fruta, castañas, maíz y porciones de coco se acoplan por los alrededores. También músicos y vendedores ambulantes.  El ambiente es un tanto desorganizado del que disfrutan familias, grupos de jóvenes, mayores y turistas. Esta plaza es un punto de encuentro de los atenienses.

    Adrianou está repleto de acogedoras terrazas de restaurantes y tabernas que invitan a sentarse a la luz de las velas. La calle peatonal linda con los restos arqueológicos del Ágora, algunos de los cuales desprenden una luz muy cálida. Una zona fantástica para degustar los deliciosos platos de la cocina griega bajo la atenta mirada de la Acrópolis.   

    Este barrio es perfecto para las compras, se halla repleto de tiendas de souvenirs, artesanía y productos típicos con multitud de expositores que acaparan las calles. Percibimos la influencia turca al encontrar frecuentemente el característico amuleto del ojo turco (nazar). Por cierto, se puede regatear.

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    Plaza de Monastiraki

    Anafiotika es otro encantador rincón de Plaka. Se trata de una pequeña zona de casitas encaladas en blanco y azul situadas en empinadas callejuelas sobre la ladera de la Acrópolis. De mediados del siglo XIX fueron construidas por operarios de la isla de Anafi que quisieron traer un trocito de su tierra a la ciudad. Al más puro estilo del Egeo, evoca a las islas de las que venimos.

    En Plaka también observamos varios edificios de arquitectura neoclásica. Una mezcla de estilos asombrosa que no deja indiferente. La parte central más antigua de Atenas está llena de sorpresas.

    Volvimos al hotel deseando explorarla la luz del día. Para ello, en www.tuktukathens.com contratamos una excursión en español de 4 horas, en uno de esos vehículos motorizados que te permite conocer la ciudad rápida y cómodamente. Con un guía portugués durante años afincado en Atenas y que recientemente había traído el primer tuk-tuk turístico, recorrimos buena parte de la capital griega.

    Partimos de la emblemática Plaza Syntagma, a escasos minutos del hotel. En la amplia plaza ajardinada, sobresale el Parlamento. Este imponente edificio fue construido para Otón, primer rey de Grecia, entre 1836 y 1842. En los alrededores se asientan edificaciones neoclásicas, algunas convertidas en hoteles de lujo, como el Hotel Grand Bretagne, en el que se suelen alojar las personalidades que visitan la ciudad.    

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    La Academia

    Delante de la entrada principal del Parlamento se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido custodiada por los soldados de la Guardia Presidencial llamados “evzones”, que nos sorprenden con un original calzado de borlón en la punta. Nos deleitamos con el espectacular cambio de guardia que se celebra a las once de la mañana cada domingo, en una versión solemne, y cada hora en punto, en una versión más resumida. El paso que realizan con tanta maestría resulta bastante curioso y es digno de ver. A cámara lenta realizan una danza en que el equilibrio y la fuerza (ya que el calzado pesa unos 3,5 kilos) son fundamentales.

    La Plaza Syntagma, es una plaza céntrica y muy popular y un punto de interés obligatorio. Las avenidas de los alrededores suelen concentrar mucho tráfico, pero cómodamente instalados en el tuk-tuk, la parada nos permite descubrir muchos detalles.

    Excavar el terreno de una ciudad tan antigua como Atenas supone encontrar con frecuencia hallazgos y restos antiguos. La construcción del metro no fue para menos, exponiéndolos en las distintas estaciones. La estación de metro de la plaza Syntagma, bajando las escaleras muestra algunos de ellos.

    Circulamos por el barrio Kolonati, el más rico y lujoso de Atenas, para dirigirnos al Monte Licabeto, una de las varias colinas que tiene la zona urbana. Con 227 metros es el punto más alto y alberga un mirador. Subimos por pequeño puerto colmado de pinos, donde se dejan ver grandes tortugas nativas que te puedes encontrar incluso cruzando la carretera. Aparcando en una placita, comenzamos la subida de varios tramos de escaleras, finalizando en una cafetería-restaurante a la que llega también un funicular, que, aunque no está funcionando en ese momento, sale de la calle Ploutarhou, en las inmediaciones del barrio.

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    Iglesia de San Jorge

    Una vez en la cumbre, nos recibe una atractiva ermita ortodoxa encalada en blanco a azul. Es la Iglesia de San Jorge, que se halla cerrada. La explanada está rodeada de grandes balcones que se abren a asombrosas panorámicas con Atenas a nuestros pies. A lo lejos, el Partenón y el litoral. Este emplazamiento ofrece las mejores vistas de la ciudad. La noche también puede ser un buen momento para acercarse. Nos comentan que los locales llegan a la cima caminando por el puerto en menos de una hora, sea como sea hay que subir a contemplar tan extraordinario paisaje. 

    El tour en tuk- tuk continuó por la Catedral Católica de Atenas, la Iglesia de San Dionisio, que se construyó entre los años 1.853 y 1.865 y que destaca por un gran pórtico de cinco arcos. En la actualidad, la gran mayoría de los atenienses pertenecen a la iglesia ortodoxa, siendo la comunidad católica una minoría. Es en esta iglesia donde se realizan todos los actos y liturgias del mundo católico.

    Dejando atrás la Plaza de Omonia, tomamos la avenida de Panepistimiou que une ésta con la Plaza de Syntagma, dos de las plazas más relevantes de Atenas. Esta larga travesía acoge varias edificaciones históricas: la Biblioteca Nacional, la Academia de Bellas Artes y la Universidad, alineándose en un bello tramo. Se trata de tres edificios neoclásicos, los más importantes de la capital griega. El diseño y la estructura de la trilogía forma un conjunto único. Realizamos una parada para admirar tan regios edificios.   

    La Biblioteca Nacional destaca por una sublime fachada de columnas dóricas semejante a algunos templos griegos. Dos solemnes escalinatas en forma de “U” discurren a ambos lados. Entre ellas figura la estatua en honor de P. Valianos, mecenas de la construcción.

    Seguidamente, La Universidad de Atenas fundada en 1837 por encargo de Otón I de Grecia, primer rey heleno. Cuenta con un soportal de columnas jónicas en el que destaca un frontal de frisos. Una maravilla.

    Y La Academia donde a ambos lados del edificio se alzan magníficas, las estatuas de Apolo y de Atenea sobre columnas jónicas. En la entrada, los filósofos Platón y Sócrates. 

    El paseo entre las zonas ajardinadas para contemplar los detalles es un ineludible.

    Circulamos por Vasilissis Sofias Ave, otra amplia avenida igualmente transitada. Una impresionante figura de cristal, conocida por “The Runner” surge en un lateral. La singular escultura mide 20 metros de altura y está formada por láminas de cristal color verde oscuro. El efecto de la ordenación de las finas placas crea la simulación de un corredor en movimiento. No pasa desapercibida.

    Nos dirigimos al área del Palacio Presidencial, una de las zonas más atractivas de Atenas, donde se concentra la vida política y social de Grecia. A sus puertas, asistimos a una versión reducida del cambio de guardia en plena calle, por donde algunos transeúntes, una vez se dan cuenta, se cambian de acera. Una bonita mansión con jardines, que como imaginamos, no se halla abierta al público. Una zona tranquila de palacetes, embajadas y jardines públicos que son el pulmón verde de Atenas. 

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    Acrópolis 

    Alcanzamos el mítico Estadio Olímpico Panathinaiko, donde se celebraron los primeros Juegos Olímpicos en 1896 y que fue construido en el mismo lugar donde se celebraban las competiciones deportivas en honor a la Diosa Atenea. Es uno de los estadios más antiguos del mundo y el primer gran estadio del mundo moderno. Un impresionante graderío abierto, construido en mármol blanco, donde observamos desde la entrada, a algunos visitantes correr atléticamente por la emblemática pista evocando tiempos pasados.

    Más adelante, los vestigios del Templo de Zeus Olímpico, también conocido como Olympieion. Originariamente tenía 104 columnas de 17 metros de altura. Actualmente solo quedan 16, una de ellas se derrumbó en 1852 y es la que vemos tumbada tal y donde cayó. Contiguo, el Arco de Adriano, la puerta con un arco monumental romano, por donde acceder al Templo de Zeus Olímpico. 

    El Nuevo Museo de la Acrópolis se halla próximo. Una impresionante obra de arquitectura construida en 2009 que expone los todos los restos y objetos hallados en La Acrópolis. En la planta baja, gran parte del suelo es transparente dejando ver restos de edificaciones que ocupaban el área en épocas remotas. La última planta permite ver la Acrópolis desde las alturas y observar simultáneamente los objetos expuestos y el lugar de donde proceden. Nos hubiera gustado visitarlo, pero hay que dejarlo para otro paso por Atenas de regreso a las islas.

    Frente al Arco de Adriano nos internamos de nuevo en el casco antiguo bajo la Acrópolis. Recorrimos calles estrechas e irregulares de pintorescos rincones, en los que se instalan mesitas de madera a techadas con hojas de parra. Los áticos albergan agradables locales con muy buenas vistas.

    Nos dirigimos por indicación del guía a tomar el popular “gyros”. Lo pedimos para llevar en un restaurante de comida rápida que degustamos en un parque adyacente. Se trata de carne y/o pollo asado en pan de pita y salsa griega, que incluye todo tipo de ingredientes, incluidas unas patatas fritas. Es muy sabroso y un buen tentempié para continuar la ruta. El precio es de 2,50€ cada uno. Parece ser que es más barato comer en la calle, que cocinar en casa. 

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    Ágora

    Partimos de nuevo hacia los alrededores del Ágora, un gran espacio abierto que se halla repleto de ruinas y que constituyó el centro de la vida social, política y comercial de la antigua Atenas. Resulta chocante ver el metro exterior de la ciudad transitando junto a los vestigios arquitectónicos. 

    En Adrianou, 48, Hans & Gretel, nos ofrece una tienda de golosinas y diferentes tipos de dulce, trasladándonos al mundo mágico de los cuentos. Con un colorido extraordinario decorado es imposible te la pases y cuanto menos dejar de probar alguna cosa de sus atrayentes expositores. 

    Terminamos la jornada en una curiosa cafetería llamada Little Kook, otra atracción en plena calle por su decoración cuidada hasta el más mínimo detalle. Muy original y el café es excelente.

    Regresamos al hotel muy satisfechos, llenos de imágenes tras descubrir una ciudad que no esperábamos. 

     

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    El ultimo día, naturalmente se lo dedicamos a La Acrópolis. Nuestro guía, Spyros fue el encargado de llevarnos por el presente y pasado de Atenas. Habla español y os dejamos el contacto Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

    Caminando desde el hotel, nos dirigimos hacia la entrada principal del recinto. Una vez compramos las entradas, que valen también para visitar el Ágora, subimos la empinada cumbre calcárea. Lo primero destacable son las excelentes vistas que nos ofrece. 

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    Propileos

    Este lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987, alberga restos de edificios de culto y templos sagrados construidos en diferentes épocas. En la época de Pisístrato s.VI a.C, el acceso al área donde más tardea surgiría el Partenón, se realizaba por una rampa. En las procesiones conocidas como las “Grandes Panateneas” en honor a la diosa Atenea, la comitiva ascendía cargada con ofrendas para la diosa. Después de invasiones y guerras, los elementos arquitectónicos, estaturas y relieves hasta ese momento se sepultaron en una fosa, por creer que habían sido contaminados según los atenienses por manos enemigas. El hallazgo de esta fosa ha sido un punto de referencia de gran importancia para el estudio de la historia y el arte griego. 

    La Acrópolis fue nuevamente reconstruida tras el acuerdo de paz entre Atenas y los persas por iniciativa de Pericles a partir del 448 a.C., que también dio paso a la monumental e impresionante entrada que vemos hoy conocida por Los Propileos. De mármol pentélico (mármol procedente de las canteras del cercano monte Pentélico) las enormes columnas dóricas y dos alas de pilastras nos dejan boquiabiertos. En su interior se exponían cuadros dedicados a la diosa. Donde originariamente había una rampa, accedemos por una escalinata que se construyó en el s.I d.C. bajo el reinado del emperador Claudio. 

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    Partenón 

    Una vez atravesamos el umbral, aparece El Partenón. Construido entre el 447 a.C. y 432 a.C. Considerado templo de Atenea Partenos, consta de diecisiete imponentes columnas de largo por ocho de ancho y no estaba permitida la entrada, únicamente estaba destinado a hospedar la colosal estatua de oro y marfil de la diosa junto con el tesoro del templo. Las ofrendas se realizaban en el altar delantero del exterior frente a la divinidad que observaba todo desde el dentro. También es de mármol pentélico que tiene como característica una blancura uniforme y un brillo dorado en su exposición a la luz del sol. Los frisos de batallas y episodios mitológicos, estatuas y todo lo descubierto se expone en el Museo de La Acrópolis.

    Asimismo, numerosos restos arquitectónicos se exhiben por este histórico y magnífico espacio abierto. El Templo Erecteo destaca inconfundible por la tribuna de las Cariátides. Seis estatuas de doncellas sostienen el arquitrabe. Las estatuas originales han sido sustituidas por fieles reproducciones, conservándose las primeras en el museo, excepto una, que está en el British Museum de Londres. En una de las partes del Erecteo es donde tuvo lugar la disputa entre Poseidón y Atenea por la posesión de Ática (Atenas), en la que venció la diosa.

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    Templo Erecteo

    Según la mitología griega, cada ciudad se encontraba bajo la protección de un dios concreto, pero la ciudad en la que gobernaba el rey Cécrope, primer rey al que se atribuye la fundación de Atenas carecía de él. Atenea y Poseidón discutieron porque ambos querían ser el patrón de la ciudad, y estaban dispuestos a luchar por ello. Zeus tuvo que intervenir y dejó que votara el pueblo. En ese momento, acordaron que cada uno haría un regalo a los atenienses y que éstos elegirían el que prefiriesen. Poseidón golpeó el suelo con su tridente e hizo brotar una fuente, pero su agua era salada y por tanto no muy útil, mientras que Atenea ofreció el primer olivo. Los atenienses (o mejor dicho su rey, Cécrope) escogieron el olivo y con él a Atenea como patrona, pues el árbol daba madera, aceite y alimento. Los dioses del Olimpo decidieron asignar la región a Atenea. De esta manera, Atenea puso su nombre a la ciudad: Atenas. 

    Por las laderas de La Acrópolis hallamos vestigios del Teatro de Dionisio. En el graderío de piedra caliza, podemos observar en algunos asientos el nombre de tan privilegiado espectador.

    El Odeón de Herodes Ático, es muy parecido a un teatro romano. Construido en el s.II d.C. por tan acaudalado ciudadano, estaba cubierto en su día y actualmente se utiliza para espectáculos, teatro, óperas y conciertos. Coincidimos en la fecha con un concierto del cantante Sting, al que nos fue imposible asistir por no tener entradas. Es un emplazamiento extraordinario para ver cualquier evento.

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    Templo de Hefestión 

    Estuvimos unas dos horas en la Acrópolis y una vez fuera nos dirigimos al Ágora. Situada al norte de la Acrópolis, el gran Ágora (plaza) está rodeada de vegetación e invita a dar un agradable paseo mientras nos muestra sus tesoros y nos transporta a la antigua Grecia. En esta monumental área se halla uno de los templos dóricos mejor conservados, el templo de Hefesto o Hefestión, que nos recuerda al Partenón y que, al visitarlo al atardecer, resulta prodigioso.

    Otro destacado, es el reconstruido Pórtico de Átalo. Una inusual construcción de dos plantas, regalo a la ciudad de Atenas por parte del Rey Átalo de Pérgamo en el año 150 a.C. Era lo que conocemos como un centro comercial. El edificio, plenamente restaurado, se utiliza como museo del Ágora. Contiene valiosísimas piezas halladas durante las excavaciones, gracias a las cuales nos podemos hacer una idea e introducirnos en este lugar, donde se desarrollaba la vida cotidiana de los atenienses. A pesar de la controversia por la reconstrucción de tan admirable edificación, pasear entre el gran pórtico de columnas nos parece fascinante, y de nuevo induce a retroceder en el tiempo….

    La vía Panatenaica es la calle principal, cruza todo el Ágora hasta la Acrópolis. A los laterales de esta vía encontramos lo que queda de los edificios y monumentos que componen este valioso lugar. Al atardecer surgen brillantes colores anaranjados que otorgan al inmenso corazón de la Grecia clásica una atmósfera de magia y belleza.

    Adyacentes a la Acrópolis y el Ágora antigua, en el barrio de Psirí se encuentra el complejo arqueológico del Cerámico, la zona del antiguo cementerio. Regresando desde el Cerámico nos adentramos en la calle Adrianou, donde en la peculiar “Cantina Diego” hay un concierto al aire libre de música en vivo, variopintos sillones se instalan en plena calle peatonal, el ambiente es muy animado en esta parte. Los atenienses disfrutan en bares y restaurantes a la luz de las velas. Sobre nuestras cabezas, la encendida e inspiradora Acrópolis…. 

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    Templo de Poseidón

    El tener el vuelo de regreso a Madrid por la tarde, nos permitió exprimir las últimas horas realizando una excursión al Cabo Soúnio, con el fin de contemplar la evocadora estampa del Templo de Poseidón, ubicado en un acantilado sobre las aguas del mar Egeo. El Cabo Soúnio se encuentra a unos 65 kilómetros de Atenas, por lo que contratamos un transfer privado, que, tras la visita, nos dejaría en el aeropuerto. Lo hicimos con www.grecotour.com. Una empresa que gestiona y asesora en los viajes a Grecia. Disfrutamos tanto del trayecto como del poderío que conserva el santuario. 

    Circulamos por la carretera que es prolongación de la Avenida Vouliagmeni. En el recorrido por el paseo marítimo dejamos atrás playas de arena, hoteles, chiringuitos, escuelas de windsurf, buceo, esquí acuático… y nos adentramos en una sinuosa carretera costera. Cada curva enseña puertos pesqueros y pequeñas calas de azul turquesa donde las rocas forman piscinas naturales de agua cristalina. En la lejanía se vislumbran islotes e islas. Algunos resorts se encuentran en lugares panorámicos de arenales y palmeras. Hacía un maravilloso y apacible día de sol y el paisaje es seductor. En el lado opuesto, las colinas se hallan salpicadas de lindas casitas con frondosa vegetación. Tardamos en llegar aproximadamente una hora y media desde el hotel, por una carretera que se halla continuamente ligada al mar. 

    Subimos caminando al cabo por un camino de tierra. Poco a poco, ante nuestra atenta mirada, descubrimos un paisaje insólito a la vez que asomaban las ruinas del templo de Poseidón, construido en el siglo V a. C. Las vistas son espectaculares, la ubicación tan perfecta permite contemplar más allá del litoral por donde vinimos. Este lugar, era, según la leyenda, el lugar donde Egeo se habría lanzado al mar, creyendo por error, que su hijo Teseo había muerto. De él proviene el nombre de mar Egeo. 

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    Odeón de Herodes Atico

    Frente al templo, se avistan grandes islas. El colosal templo tiene columnas estriadas hechas con el fin de paliar la acción erosiva del viento. Como curiosidad, el poeta inglés lord Byron grabó su nombre en una de ellas. El perfil del santuario se recorta sobre el mar… el Templo de Poseidón parece indestructible…sin duda, contemplar la caída del sol en este sitio es una de las cosas más hermosas que se pueden hacer.

    Emprendimos el regreso reparando en algunos pueblos pesqueros, en los que nos hubiera gustado realizar una parada, pero se agotó el tiempo. Volvimos con la sensación de haber disfrutado y aprovechado este viaje al máximo, la cámara no daba para más…. regresaremos a Atenas, se merece más tiempo …nos hemos dejado mucho por ver…la visita a la capital griega es por sí solo un motivo para visitar de nuevo Grecia.

    En el próximo artículo os contaremos nuestras vivencias de los 7 día en las islas Cícladas. Relatarlo es volver a vivirlo.

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